11S y literatura: September, de Thomas Lehr

La última novela de Thomas Lehr, September: Fata Morgana, trata el 11S de una forma rica y sugerente. Novela ambiciosa y exigente, recuerda a obras maestras del género como Berlin Alexanderplatz o Jahrestage.

¿Cómo contar el 11S desde la literatura? Parece ser ésta la pregunta que se ha hecho Thomas Lehr antes de escribir September. Una pregunta que encuentra en parte su respuesta en la trayectoria literaria de Lehr.

Y es que desde que en 1992 se publicó su novela Zweiwasser oder die Bibliothek der Gnade (Zweiwasser o la biblioteca de la misericordia) y sobre todo a partir de Nabokovs Katze (El gato de Nabokov, 1999), Thomas Lehr se ha consolidado como uno de los mejores representantes de la prosa alemana que está dispuesta a asumir más riesgos: su trabajo pone el acento en conseguir una composición que recuerda a las construcciones de las películas de la etapa surrealista de Buñuel y no tiene nada que envidiar a obras literarias como el Berlin Alexanderplatz de Alfred Döblin, los Jahrestage de Uwe Johnson o Makbara de Juan Goytisolo.

Ficha técnica

Título: September: Fata morgana

Autor: Thomas Lehr

Editorial: Carl Hanser

Primera edición: 2010

Precio: 24,90€

Traducción al español: NO

Valoración: ßßßß

Muy bueno


En September. Fata morgana, su último trabajo, Lehr disecciona con un aguzado instrumental literario el 11S. Acorde con la complejidad del tema elegido, September es una novela de altos vuelos, muy ambiciosa en su forma y planteamiento. Thomas Lehr es muy consciente de las tradiciones literarias en las que se mueve: combina, desde el lado occidental, elementos del orientalismo de la Goehtezeit con la tradición de la narrativa alemana más vanguardista del Uwe Johnson de Jahrestage; y desde el oriental, la tradición de la mística y el imaginario literario del Próximo Oriente presente tanto en la poesía del contemporáneo iraquí Fadhil al-Azzawi o del sirio-libanés Ali Ahmad Said, Adonis, como en la obra de los místicos Rumi, Yunaid o Halladsch.

 

Ese entronque cuidadosamente elegido le imprime a September una gran calidad literaria. Un gran trabajo que explica y justifica que a Lehr se le haya considerado merecedor del premio Berliner Preis, que le obliga a dar un semestre de clases magistrales en el marco de la cátedra Heiner Müller para poética alemana contemporánea de la Universidad Libre de Berlín.

 

Argumento y composición de la novela

La acción de la novela – tal y como lo indica el título– pivota en torno a los acontecimientos del 11S. Tiene lugar tanto en Nueva York como en Bagdad. Se cuenta en primera persona por cuatro protagonistas: un académico alemán que enseña en los Estados Unidos (Martin) y su hija Sabrina; y un médico iraquí (Tarik) y su hija Muna. September se estructura en capítulos titulados con el nombre de pila del protagonista desde cuyo punto de vista se cuenta la acción.

Las tramas son, por tanto, cuatro y todas danzan en torno al 11S.

Martin es profesor de germanística en el MIT, pero está en la Columbia University cuando ocurre todo, invitado a dar un semestre de clases magistrales. Separado de Amanda, que trabaja en las torres gemelas y padre de una hija en el final de la adolescencia –Sabrina– tiene una relación estable con Luisa, con la que vive normalmente en Amherst. Especialista en Goethe, y familiarizado con el orientalismo alemán presente sobre todo en el Diwan del clásico alemán, lo que implica que piense que sus alumnos no podrán evitar preguntarle sobre la relación de Goethe con el Islam. Sufre una tremenda crisis después de que los atentados se llevaran por delante la vida de su mujer y de su hija, que casualmente fue a ver a su madre esa mañana. Le mantienen a flote su pareja Luisa y Seymour, un amigo suyo que vive en Nueva York y que trabaja para una empresa petrolífera: es éste último el que le contextualiza históricamente el conflicto que se desata en Irak tras el 11S.

Sabrina, hija adolescente criada en América, está en la época crítica en la que debe tomar decisiones sobre su futuro. No tiene mucho apego al mundo de la literatura en el que se mueve su padre y tiene un novio, Eric, que está empezando a estudiar en California. La mañana que fue a ver a su madre, tenía la intención de contarle que se iba a hacer un viaje a ver a su novio a Berkeley.

Tarik es un médico iraquí formado en Francia que experimenta de primera mano las desastrosas consecuencias para la práctica normal de la medicina del embargo con que se castiga al Irak de Sadam y de los terribles estragos que causa la guerra sobre la población civil. No puede evitar darle siempre vueltas a las razones por las que volvió a Irak: su profundo sentido de responsabilidad para con la humanidad (podríamos llegar incluso a decir) es el principal motor de su decisión, lo que le convierte en testigo de excepción de los desastres de la guerra.

Muna es la segunda hija de Tarik, una estudiante brillante que busca formarse académicamente en el extranjero. Apasionada por la arqueología, muestra un profundo interés desde el colegio por el mundo de la Bagdad babilónica. Gracias a ella podemos conocer el rico sustrato sobre el que campa a sus anchas la barbarie tanto del régimen de Sadam como de la guerra que lo derroca. Hasta que muere en Bagdad a finales de 2004, a causa de la explosión de una bomba.

Las cuatro tramas se articulan en forma de monólogos interiores en primera persona con gran riqueza de figuras literarias, en los que se intercalan fragmentos de conversaciones, poemas, pasajes históricos…, de manera que el texto resultante es polifónico: una rica amalgama de discursos y tradiciones que busca presentar en toda su profundidad y extensión el conflicto que se concentra y desata en torno al 11S. De hecho, se pueden distinguir claramente dos ejes en el desarrollo de la diégesis de la novela: un eje horizontal, al conjuntar dos mundos geográfica, económica y sociológicamente tan distintos; y un eje vertical que nos permite ver cómo se superponen los planos que hacen posible ejercicios de memoria, tanto a nivel psicológico –los recuerdos de los protagonistas, que le imprimen ritmo y relieve a la trama– como a nivel físico –las heridas de la guerra, el trabajo arqueológico–. De este modo, la novela adquiere la función metaforológica de un museo en el que se tratan de mostrar las múltiples caras de un conflicto que se desata por encima de las cabezas de los protagonistas de la novela, pero que tiene consecuencias directamente sobre ellos, explicitadas en las huellas que va dejando en el discurso de sus monólogos.